Susana

Zim, por la mañana, escribió:

Estaba en la biblioteca ojeando sin buscar nada en concreto. Recorriendo con la mirada los lomos de los libros le pareció ver una cara familiar en otro pasillo a través de las estanterías. Tembló. Suspiró y decidió acercarse despacio con un andar suave para no molestar a los demás con el ruido de sus tacones.

-¿Carlos? -Dudó- ¡Carlos! –Insistió.- ¿Hace cuanto que has vuelto?- Sorprendida, le preguntó casi susurrando para no perturbar el silencio del lugar.
-¡Susana! Jamás me habría imaginado que te encontraría en la biblioteca.
-Pues… aquí me ves…- Dijo con unas de esas sonrisas que ocultan una tristeza.
-Volví hace casi dos años.
-¿Qué tal te va todo? Desde que te fuiste a Londres no se nada de ti, ya debes de estar casado y tener hijos.
-Así es, ¿y tú que?
-Leí tu libro, fue una grata sorpresa encontrarme tu nombre como autor, y me parece curioso que un científico como tú, que abandonó todo para trabajar en unos de los laboratorios más importantes del mundo, escriba una novela y no un aburrido libro de ensayo con números aquí y allá adornado con gráficas que no esclarecen nada.
-Gracias; supongo. ¿Pero y tú que? Habrán habido interesantes cambios en tu vida en estos últimos seis años ¿no?- Carlos hablaba en un tono desenfadado en todo momento.
-No creas, me licencié como periodista, ejerzo de periodista, y compré un pisito en el centro, aunque en él viven mis padres. Cuando fui a independizarme les ofrecí a mis padres un nuevo hogar para quedarme yo en el de toda la vida.

En ese momento, Carlos pareció encontrar el libro que andaba buscando, “Persuasión” de Jane Austen. Curioseó la ficha de lectura y vio que Susana ya lo había leído

-Vaya… tú también lo has leído.-Miró el reloj sin prisa.- Perdona Susana, lo siento pero me esperan, si te parece bien me puedes dar tu teléfono, tal vez algún día podríamos tomar un café.
-Mi teléfono sigue siendo el mismo que cuando te fuiste.- Susana parecía molesta.
-¡Caray! Trabajas de lo que siempre has deseado, vives en el mismo lugar de toda la vida y no has cambiado de número, si la policía te tuviera que buscar te encontraría fácilmente.- Bromeó Carlos, sin mentir en absoluto en su afirmación.
-Así es Carlos… Así es… ¿sabes? He imaginado este momento de mil formas… - Se pausó debido a que empezaba a no coordinar las respiraciones entre las palabras. Los nervios. El Sentimiento.- El nombre de tus hijos tal vez es algo que no quiera saber - dijo entre sollozos. Suspiró y se despidió.- Adiós Carlos, te deseo lo mejor.

Susana se dio media vuelta con los ojos llorosos y empezó a caminar para abandonar el pasillo. Seis años soñando con reencontrarse con la persona que le prometió que nada ni nadie los separaría para encontrarse con que su sueño se transformó en una pesadilla de viejos fantasmas.

-Susana…

Susana, al escuchar a Carlos decir su nombre se giró sin decir nada.

-Mi hija… se llama Susana.

Susana rompió a llorar y abandonó la biblioteca, esta vez sin preocuparse de si sus zapatos molestaban a los demás. Carlos dejó de nuevo el libro de Jane Austen en la estantería, a fin de cuentas ya lo había leído en varias ocasiones. Susana no entendía por qué no la llamó ni una sola vez desde Londres, ni por qué tampoco lo hizo en los casi dos años que hacía que había vuelto, pero sabia que había sido lo suficiente importante en su vida como para ponerle su nombre a su hija.

Lo que no sabía Susana es que Carlos no había vuelto hace casi dos años, apenas hacía unos dias. Tampoco sabía que el borrador del libró que publicó no se llamaba “Epístolas perdidas” sino “Cartas que no envié a Susana” y tampoco se podía imaginar que ni estaba casado ni tenía hijos.
Él también la había estado esperando esos seis años y además tenía un buen motivo para justificar la ausencia de comunicación en ese lustro y pico. El miedo a quedar como un estúpido ante Susana al no haber rehecho su vida truncó lo que podía haber sido una historia de película. En aquella misma biblioteca, hacia justamente 8 años se habían besado por primera vez.

6 respuestas para “Susana”

  1. Nario dice:

    Bonita escena la que pintas aquí :)

  2. Casañas dice:

    Zim, ya lo dijiste tú. A estas alturas de la vida, no creo que te salga nada violento xd.

    Muy buen texto. Siempre me convencen bastante los tuyos. Si tengo que empezar a escribir algo (cuando deje de estudiar y no tenga ninguna perturbación en la cabeza), empezaré a fijarme en los tuyos.

    Por cierto, qué pringado el Carlos, no? Aunque conozco a uno más cobarde… está haciendo prácticas ahora mismo xd.

  3. provolushionSoKeRrRrR dice:

    bonito

  4. ku dice:

    ta quedao bien al final , ;)

    siesk .. si uno vale …

  5. sandra dice:

    Me encanta!!
    Sabes que no leo las entradas de ficción, pero hoy he hecho una excepción.

    “El miedo a quedar como un estúpido ante Susana al no haber rehecho su vida truncó lo que podía haber sido una historia de película.”
    Últimamente estamos hablando mucho del miedo a decepcionar… DA QUE PENSAR!

  6. _^Cloud^_ dice:

    Chapeau! :O