Cartas del banco

Zim, sobre la hora de la cena, escribió:

Abrió el buzón. Cogió el pequeño paquetito de cartas echando un ojo por encima y siguió andando hasta la puerta. Al ir a abrir se le cayeron las llaves haciendo el característico ruido que hacen las llaves al caerse. Se agachó en cuclillas con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco que dañara la falda y manteniendo el equilibrio de forma precavida para que los tacones no le jugaran una mala pasada. (Leer más…)