Zim, por la mañana, escribió:
Le gustaba ser como una niña y como un niña afrontaba sus problemas. Eso último ya no le gustaba tanto, pero lo tenía asumido. Sus tonterías eran dulces, como las tonterías de una niña, pero su edad ya no era la de una niña. No importaba. Síndrome de Peter Pan tal vez, así se justificaba ante si misma, pues no debía rendir cuentas a nadie si a nadie dañaba. Enamorada andaba últimamente, estaba segura; de lo único que estaba segura desde hacía tiempo. Gustaba de placeres sencillos, así pues, con la compañía de quien le hacia temblar el pulso si le miraba a los ojos, encontraba con facilidad el entretenimiento en acciones simples como saltar charcos o tirar piedras. O tal vez era justo lo contrario, y encontraban el entretenimiento, juntos, en esos actos debido a lo complejos que eran ambos. ¿Quién sabe?
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